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jueves, 15 de noviembre de 2012

El pueblo que vivió una fiesta del ser robado

El siguiente es un video algo extenso, pero no por ello poco valioso. Reforzando el debate sobre si valió la pena o no obtener ciertas ventajas en los años '90, esto despeja cualquier duda. Si en el post anterior se justificaba que había sido una barbaridad mediante los muertos, heridos y perjudicados del "Argentinazo", hoy el fundamento crece al encontrarse en la década en sí misma, como contracara de todo lo "bueno" que conllevó. Mediante este trabajo de ciertos investigadores de renombre como Felipe Pigna se ve cómo los políticos escogidos y sus funcionarios designados "vendieron" el país, y se llenaron los bolsillos con el monto que recibieron.



Es cierto, puede considerarse una apreciación parcialmente subjetiva, ya que está expuesta por personajes de la izquierda argentina. El ya mencionado Felipe Pigna, la nota a J.P. Feinmann, etc. Pero la opinión vale de igual manera, y dentro de todo el video contiene datos inobjetables, hechos reales. Por otro lado, también se les da su espacio a Álvaro Alsogaray y el ex Ministro del Interior, entre otros.

Para concluir, que se haga expreso el repudio hacia este modelo, y hacia la actitud egoísta, poco honesta e incoherente con el pueblo que han tenido estos gobernantes. Es un deseo que la democracia no permita, pese a los engaños que muchas veces se les hacen a los votantes, que los corruptos e individualistas sigan gobernando esta tierra por muchos años.

miércoles, 12 de septiembre de 2012

¿Cómo funciona un SONY WALKMAN?

Permitáseme aclarar antes que nada que fue lo único valioso que encontré para satisfacer la consigna. Este muchacho colombiano, sin quererlo, me ha hecho un gran favor, y "a caballo regalado no se le miran los dientes".

¿Qué quiero decir? Puede que resulte algo tedioso el video. La verdad, tanto las tomas como la presentación del autor no están estratégicamente diseñadas para llamar la atención, para nada. Sin embargo, si se le pone ganas, se puede disfrutar -en caso de tener memoria o todavía coexistir con este tipo de "ex nueva tecnología"- de un nostálgico recuerdo.

El WALKMAN fue un producto de SONY que consistía en un reproductor portátil (a través del uso de pilas) de casettes. Si bien data, en su primera versión, del año 1979, entre el retraso tecnológico en Argentina que por entonces todavía existía, y la prolongación de su furor, realmente ha sido uno de los principales elementos de uso cotidiano de la juventud en los años '90. Es que los discos compactos (CD's) no se encontraban todavía tan difundidos, y existía cierta "cultura del casette" que favorecía el uso de estos aparatos. Por si fuera poco, su invento análogo pero para CD's, el DISCMAN, era impráctico por sus grandes dimensiones, y con certeza se puede decir que se lo inventó para desplazar a un rival nada fácil como lo fue el WALKMAN.


La "cultura del casette" simbolizaba un gran desafío. Esas idas a Parque Rivadavia o lugares del estilo en búsca de algún "inconseguible" de seguro habían de tener una mística bestial. O sobre todo esas largas jornadas de escuchar la radio esperando a que pasaran la canción que uno quería, con el dedo sobre el REC del equipo de música preparado, y el casette dentro, para añadir el tema deseado cuanto antes y hacer un "compilado" ciento por ciento manual. Es cierto, las nuevas tecnologías brindan comodidades únicas, y ahorran miles de procesos que antes era inimaginable evadir. Pero esa anestesia no significa que el "dolor" fuera siempre un castigo. A veces el placer excede a los límites del espacio, del tiempo, de la energía, de las ganas, etc. Se trata de sentir ese dejo de añoranza que enorgullece el propio pasado.

Al día de hoy la gran mayoría de la gente camina por la calle con auriculares. Es cierto, tienen dispositivos con memoria incorporada, con cientos de opciones más, y con una batería recargable mediante una entrada de tan sólo 9 voltios. Pero quizá el mundo sería otra cosa si en esa sucesión tecnológica no hubiese aparecido el mítico WALKMAN, que será por siempre recordado. Con humor, nostalgia o lo que fuere, se ganó su lugar.