Para los amantes del rock, desde hace años que nos encontramos en tiempos difíciles. Muchas cosas han cambiado, y sin la necesidad de revitalizar el pasado, ya que si bien valoro y aprecio el rock de los años '60, '70 y '80, la mayoría de mi música está situada cronológicamente en la última década del siglo XX. Se habla de la "muerte del rock", cosa que por mucho que duela y cueste aceptarlo, podría ser real. Que "muera" no significaría que se prohibiera, ni que dejaran de existir artistas empeñados en él. Pero antes era algo icónico, era la música popular en sí, una fiel expresión de la sociedad, y puede ser que pase a ser simplemente un estilo más.
Para ello pueden distinguirse dos principales razones. La primera es cada vez más fuerte, y se relaciona con la década, aunque no exclusivamente con nuestro país. El consumismo y el mercado han traído grandes deficiencias en materia de discográficas. Cada vez son menos los osados que se atreven a producir de forma independiente, que es lo ideal, y tienen que lidiar con estos monstruos del capital y la devastación del arte.
La otra, más propia de la Argentina, es la desaparición de la clase media. Con la división de la sociedad entre los pobres desempleados y los "grasas" enriquecidos, la clase media murió. La clase baja optó por los géneros tropicales, en su momento valiosos, y hoy cada vez más denostados. La clase alta incursionó en la música que llegaba del viejo mundo, que el día de hoy adquirió una enorme repercusión, como lo es la música electrónica (en ese entonces denominada "marcha"). La clase media se quedó con el rock. ¿Pero qué clase media? Ahora había que ser blanco o negro. Rico (elitista / grasa enriquecido) o pobre (clase baja / "rico jipón"). El rock fue entonces, y es ahora, a la vez la música de todos y la música de nadie. Pero la música no es ciencia, y la estricta clasificación antes expuesta debería ir esfumándose con la globalización, un fenómeno que para esto jugaría a favor. Dicho sea de paso, no es de mi creencia que la descarga y similares acciones con la música haya deteriorado la calidad del arte, sino que el sistema se ha reinventado, y posiblemente para bien.
En conclusión, mientras sus oyentes sigamos existiendo, aunque no tengamos conciencia de grupo social, creo que el rock no morirá. Pero deberemos volvernos más abiertos de mente para devolverlo al lugar que se merece, y sacarlo de esta tediosa y traumática terapia intensiva.
El objetivo de la flamante bitácora, hecha para la cursada de “Interpretación de Textos” en 5º año, es, de forma parcialmente nostálgica, recordar la década de los '90 en la Argentina. Política, Economía, Sociedad, Cultura, Música, Televisión, Deporte y más, serán los campos abordados. Con el sentido común y la memoria como útiles herramientas, se analizarán las causas y consecuencias de lo acontecido en la década. En otras palabras, de dónde surgió, qué pasó, y qué nos deja hoy.
jueves, 15 de noviembre de 2012
El pueblo que vivió una fiesta del ser robado
El siguiente es un video algo extenso, pero no por ello poco valioso. Reforzando el debate sobre si valió la pena o no obtener ciertas ventajas en los años '90, esto despeja cualquier duda. Si en el post anterior se justificaba que había sido una barbaridad mediante los muertos, heridos y perjudicados del "Argentinazo", hoy el fundamento crece al encontrarse en la década en sí misma, como contracara de todo lo "bueno" que conllevó. Mediante este trabajo de ciertos investigadores de renombre como Felipe Pigna se ve cómo los políticos escogidos y sus funcionarios designados "vendieron" el país, y se llenaron los bolsillos con el monto que recibieron.
Es cierto, puede considerarse una apreciación parcialmente subjetiva, ya que está expuesta por personajes de la izquierda argentina. El ya mencionado Felipe Pigna, la nota a J.P. Feinmann, etc. Pero la opinión vale de igual manera, y dentro de todo el video contiene datos inobjetables, hechos reales. Por otro lado, también se les da su espacio a Álvaro Alsogaray y el ex Ministro del Interior, entre otros.
Para concluir, que se haga expreso el repudio hacia este modelo, y hacia la actitud egoísta, poco honesta e incoherente con el pueblo que han tenido estos gobernantes. Es un deseo que la democracia no permita, pese a los engaños que muchas veces se les hacen a los votantes, que los corruptos e individualistas sigan gobernando esta tierra por muchos años.
Es cierto, puede considerarse una apreciación parcialmente subjetiva, ya que está expuesta por personajes de la izquierda argentina. El ya mencionado Felipe Pigna, la nota a J.P. Feinmann, etc. Pero la opinión vale de igual manera, y dentro de todo el video contiene datos inobjetables, hechos reales. Por otro lado, también se les da su espacio a Álvaro Alsogaray y el ex Ministro del Interior, entre otros.
Para concluir, que se haga expreso el repudio hacia este modelo, y hacia la actitud egoísta, poco honesta e incoherente con el pueblo que han tenido estos gobernantes. Es un deseo que la democracia no permita, pese a los engaños que muchas veces se les hacen a los votantes, que los corruptos e individualistas sigan gobernando esta tierra por muchos años.
miércoles, 7 de noviembre de 2012
El presupuesto que se nos fue de las manos
Es sabido lo que aconteció en 2001. Obviando detallar el estallido a nivel nacional, citamos a De la Rúa en una nota semi reciente, en la que reconoce haber "pagado la fiesta de Menem". Ahora bien, tomando esto como verdad, pongamos en tela de juicio lo vivido en la década. ¿Valió la pena llegar al 53% de pobreza en el país, acumular decenas de muertos en el estado de sitio declarado durante los días 19 y 20 de diciembre, y todas las otras consecuencias, a cambio de todos los placeres obtenidos por el "uno a uno" y el establishment de los diez años de gestión del riojano? Seguramente, teniendo en cuenta estos aspectos algo amarillistas, la respuesta inmediata sería "no". Pero hoy por hoy surgen ciertas opiniones de quienes no se arrepienten de nada y añoran el regreso de aquellos años. Yo no soy uno, pero indudablemente algo valoro de esos tiempos, como para haber escogido la temática que escogí para este blog. Es cierto, no tiene por qué implicar una afiliación política, que de hecho no la implica, pero de que influye de una u otra forma no puede ser motivo de discusión.
Sin la necesidad de llegar a una profunda reflexión filosófica, es evidente que las vidas perdidas, y las damnificadas en materia económica y laboral, representan una pena que no debe repetirse jamás. Llegó al punto de corromperse la complicidad y definitivamente definir a la sociedad, habiendo por ejemplo saqueos entre gente del mismo entorno al menos geográfico, como podía ser el supermercado de la esquina, ante la desesperante necesidad de obtener bienes.
Podrá decirse que se tuvo acceso a lo internacional y novedoso del mundo, que se pudieron recorrer turísticamente distintos destinos globales. Pero lo cierto es que ahora también se puede viajar, y más gente lo puede hacer, por la apreciación de la moneda y por el fuerte ingreso, en vez de justificarlo con una ley que generaba una burbuja ficticia. Además, las importaciones y el déficit liquidaron las reservas, y aniquilaron el último bastión del sueño del despegue de la industria nacional, un camino sin retorno que, al igual que en la dictadura, puso fin a un período esperanzador que ya había sido postergado varias veces.
Por todo esto, y para concluir, puede aseverarse que el costo de las vidas y el bienestar de las familias no debe ponerse en juego frente a temas sumamente mundanos y superficiales como lo relativo al consumismo. Y por si fuera poco, la parte artística que tanto se valora en este blog de la época, es consecuencia de la oposición al sistema que reinaba, y no un producto de éste.
Sin la necesidad de llegar a una profunda reflexión filosófica, es evidente que las vidas perdidas, y las damnificadas en materia económica y laboral, representan una pena que no debe repetirse jamás. Llegó al punto de corromperse la complicidad y definitivamente definir a la sociedad, habiendo por ejemplo saqueos entre gente del mismo entorno al menos geográfico, como podía ser el supermercado de la esquina, ante la desesperante necesidad de obtener bienes.
Podrá decirse que se tuvo acceso a lo internacional y novedoso del mundo, que se pudieron recorrer turísticamente distintos destinos globales. Pero lo cierto es que ahora también se puede viajar, y más gente lo puede hacer, por la apreciación de la moneda y por el fuerte ingreso, en vez de justificarlo con una ley que generaba una burbuja ficticia. Además, las importaciones y el déficit liquidaron las reservas, y aniquilaron el último bastión del sueño del despegue de la industria nacional, un camino sin retorno que, al igual que en la dictadura, puso fin a un período esperanzador que ya había sido postergado varias veces.
Por todo esto, y para concluir, puede aseverarse que el costo de las vidas y el bienestar de las familias no debe ponerse en juego frente a temas sumamente mundanos y superficiales como lo relativo al consumismo. Y por si fuera poco, la parte artística que tanto se valora en este blog de la época, es consecuencia de la oposición al sistema que reinaba, y no un producto de éste.
jueves, 13 de septiembre de 2012
Café Ochentoso
En una madrugada de los '90. en el Café Einstein, propiedad de un sujeto llamado Omar, se encontraron Indio y Gustavo. Tenían un asunto pendiente, desde hacía al menos una década; pero sus estilos de vida se habían vuelto casi opuestos incluso antes.
Indio y Gustavo se dedicaban a la pasión de la música. El problema empezó cuando Indio, todo un intelectual, logró incursionar de lleno en el arte de la música. Pero Gustavo, soberbio y glamoroso, ya se venía vanagloriando porque había logrado incorporarse al negocio de la música.
Ambos lideraban. Gustavo era partidario de la moda, lo nuevo, lo superficial. Indio era un carismático que atraía a bizarros y marginales, pero terminó atrapando al pueblo. Gustavo, a la élite.
Se sentaron juntos en una mesa. Se saludaron y felicitaron por sus proyectos, porque claro, los dos compartían profesión y vocación: músicos de rock argentino. Indio, con mayor iniciativa, rompió el hielo: -"Nene, no comprendo tus ambiciones"-, dijo. A lo que Gustavo contestó: -"Y..."- se le iluminó la mirada -"es amor lo que sangra, sobre el techo en la cúpula"-. Indio sonrío, y abandonando la breve conversación, y el mítico encuentro, replicó: -"Vamos las bandas, rajen del cielo"-.
Indio y Gustavo se dedicaban a la pasión de la música. El problema empezó cuando Indio, todo un intelectual, logró incursionar de lleno en el arte de la música. Pero Gustavo, soberbio y glamoroso, ya se venía vanagloriando porque había logrado incorporarse al negocio de la música.
Ambos lideraban. Gustavo era partidario de la moda, lo nuevo, lo superficial. Indio era un carismático que atraía a bizarros y marginales, pero terminó atrapando al pueblo. Gustavo, a la élite.
Se sentaron juntos en una mesa. Se saludaron y felicitaron por sus proyectos, porque claro, los dos compartían profesión y vocación: músicos de rock argentino. Indio, con mayor iniciativa, rompió el hielo: -"Nene, no comprendo tus ambiciones"-, dijo. A lo que Gustavo contestó: -"Y..."- se le iluminó la mirada -"es amor lo que sangra, sobre el techo en la cúpula"-. Indio sonrío, y abandonando la breve conversación, y el mítico encuentro, replicó: -"Vamos las bandas, rajen del cielo"-.
miércoles, 12 de septiembre de 2012
"Catamarca", de Norma Elena Morandini
La Senadora Nacional por la Provincia de Córdoba, y candidata a vicepresidenta de la Nación por el Frente Amplio Progresista en las últimas elecciones, escribió en 1991 una valiosa pieza periodística sobre el caso María Soledad Morales. Este caso, a la par del caso Bulacio, el caso Yabrán-Cabezas, el caso Carrasco (Servicio Militar), el caso Barreda, el caso del ingeniero Santos, y otros tantos, signaron a la década en materia de "policiales". Es cierto, hubo atentados, hubo corrupción, hubo tráfico de armas, hubo accidentes aéreos. Pero lo que aquí sucedió fueron casos que, comprometiendo a individuos, repercutieron de manera estrepitosa a nivel nacional. Algunos implicaron también encubrimiento, otros no, pero en más de uno salió a la luz lo endeble del sistema de justicia y las fuerzas de seguridad en Argentina.
El caso María Soledad Morales fue el primer amague del derrumbe del sistema cuasi feudal en provincias del NOA. Una joven de 17 años drogada, violada y asesinada, sin culpables aparentes, con un brutal encubrimiento al tratarse de "los hijos del poder" provinciales. Las familias patricias de la provincia de ningún modo permitieron que se tocara su honor. Apellidos como Saadi que aún están en nuestra "Honorable Cámara de Senadores de la Nación" debieron defenderse y casi lo lograron. Excepto por el pueblo, la gente. Ellos se manifestaron, dando origen a las "marchas del silencio", que ya son moneda corriente en todo el país cuando de inseguridad se trata. Con activa lucha lograron hacer que se esclareciera el caso, y que se viera el lamentable statu quo de la provincia.
En su sitio web, Morandini declara:
El ensayo-crónica narra una historia trágica y conmovedora a la vez, de cómo la gente, en actitud compasiva, se manifestó al punto de acabar con la prácticamente dinastía Saadi en el Poder Ejecutivo de Catamarca. Quedaron manchados en el camino el presidente de turno (el riojano, lo vengo mencionando demasiado), el funesto Luis Abelardo Patti (a quien las rejas le llegaron tarde) y muchas familias poderosas de la provincia catamarqueña, entre otras personas.
Concluye este trabajo con la frase "Cuando el tirano cae, su poder termina. Cuando la víctima muere, su poder empieza.". No creo que haga falta especificar mucho, pero si algo se puede decir es que una joven mujer, lamentablemente pagando con su vida, generó un movimiento inigualable siempre a punto de explotar, que logró vencer incluso a la inexorable e inquebrantable autoridad, y a las maliciosas corrupción y deshonestidad.
El caso María Soledad Morales fue el primer amague del derrumbe del sistema cuasi feudal en provincias del NOA. Una joven de 17 años drogada, violada y asesinada, sin culpables aparentes, con un brutal encubrimiento al tratarse de "los hijos del poder" provinciales. Las familias patricias de la provincia de ningún modo permitieron que se tocara su honor. Apellidos como Saadi que aún están en nuestra "Honorable Cámara de Senadores de la Nación" debieron defenderse y casi lo lograron. Excepto por el pueblo, la gente. Ellos se manifestaron, dando origen a las "marchas del silencio", que ya son moneda corriente en todo el país cuando de inseguridad se trata. Con activa lucha lograron hacer que se esclareciera el caso, y que se viera el lamentable statu quo de la provincia.
En su sitio web, Morandini declara:
"Este libro nació como un reportaje. Terminó como un ensayo. No me siento escritora, apenas una cronista que busca trasponer la inevitable superficialidad a la que nos condena el trabajo periodístico. Definidos por su fugacidad, los diarios encierran una extraña paradoja: un día después son inútiles, cien años más tarde, un documento- ¿O acaso, existe algo más inservible que un diario viejo? Se utilizan para envolver huevos, rellenar carteras vacías o proteger delicadas piezas de una mudanza. Archivados, en cambio, se tornan poderosos, mitifican la historia. (...)"
El ensayo-crónica narra una historia trágica y conmovedora a la vez, de cómo la gente, en actitud compasiva, se manifestó al punto de acabar con la prácticamente dinastía Saadi en el Poder Ejecutivo de Catamarca. Quedaron manchados en el camino el presidente de turno (el riojano, lo vengo mencionando demasiado), el funesto Luis Abelardo Patti (a quien las rejas le llegaron tarde) y muchas familias poderosas de la provincia catamarqueña, entre otras personas.
Concluye este trabajo con la frase "Cuando el tirano cae, su poder termina. Cuando la víctima muere, su poder empieza.". No creo que haga falta especificar mucho, pero si algo se puede decir es que una joven mujer, lamentablemente pagando con su vida, generó un movimiento inigualable siempre a punto de explotar, que logró vencer incluso a la inexorable e inquebrantable autoridad, y a las maliciosas corrupción y deshonestidad.
¿Cómo funciona un SONY WALKMAN?
Permitáseme aclarar antes que nada que fue lo único valioso que encontré para satisfacer la consigna. Este muchacho colombiano, sin quererlo, me ha hecho un gran favor, y "a caballo regalado no se le miran los dientes".
¿Qué quiero decir? Puede que resulte algo tedioso el video. La verdad, tanto las tomas como la presentación del autor no están estratégicamente diseñadas para llamar la atención, para nada. Sin embargo, si se le pone ganas, se puede disfrutar -en caso de tener memoria o todavía coexistir con este tipo de "ex nueva tecnología"- de un nostálgico recuerdo.
El WALKMAN fue un producto de SONY que consistía en un reproductor portátil (a través del uso de pilas) de casettes. Si bien data, en su primera versión, del año 1979, entre el retraso tecnológico en Argentina que por entonces todavía existía, y la prolongación de su furor, realmente ha sido uno de los principales elementos de uso cotidiano de la juventud en los años '90. Es que los discos compactos (CD's) no se encontraban todavía tan difundidos, y existía cierta "cultura del casette" que favorecía el uso de estos aparatos. Por si fuera poco, su invento análogo pero para CD's, el DISCMAN, era impráctico por sus grandes dimensiones, y con certeza se puede decir que se lo inventó para desplazar a un rival nada fácil como lo fue el WALKMAN.
La "cultura del casette" simbolizaba un gran desafío. Esas idas a Parque Rivadavia o lugares del estilo en búsca de algún "inconseguible" de seguro habían de tener una mística bestial. O sobre todo esas largas jornadas de escuchar la radio esperando a que pasaran la canción que uno quería, con el dedo sobre el REC del equipo de música preparado, y el casette dentro, para añadir el tema deseado cuanto antes y hacer un "compilado" ciento por ciento manual. Es cierto, las nuevas tecnologías brindan comodidades únicas, y ahorran miles de procesos que antes era inimaginable evadir. Pero esa anestesia no significa que el "dolor" fuera siempre un castigo. A veces el placer excede a los límites del espacio, del tiempo, de la energía, de las ganas, etc. Se trata de sentir ese dejo de añoranza que enorgullece el propio pasado.
Al día de hoy la gran mayoría de la gente camina por la calle con auriculares. Es cierto, tienen dispositivos con memoria incorporada, con cientos de opciones más, y con una batería recargable mediante una entrada de tan sólo 9 voltios. Pero quizá el mundo sería otra cosa si en esa sucesión tecnológica no hubiese aparecido el mítico WALKMAN, que será por siempre recordado. Con humor, nostalgia o lo que fuere, se ganó su lugar.
¿Qué quiero decir? Puede que resulte algo tedioso el video. La verdad, tanto las tomas como la presentación del autor no están estratégicamente diseñadas para llamar la atención, para nada. Sin embargo, si se le pone ganas, se puede disfrutar -en caso de tener memoria o todavía coexistir con este tipo de "ex nueva tecnología"- de un nostálgico recuerdo.
El WALKMAN fue un producto de SONY que consistía en un reproductor portátil (a través del uso de pilas) de casettes. Si bien data, en su primera versión, del año 1979, entre el retraso tecnológico en Argentina que por entonces todavía existía, y la prolongación de su furor, realmente ha sido uno de los principales elementos de uso cotidiano de la juventud en los años '90. Es que los discos compactos (CD's) no se encontraban todavía tan difundidos, y existía cierta "cultura del casette" que favorecía el uso de estos aparatos. Por si fuera poco, su invento análogo pero para CD's, el DISCMAN, era impráctico por sus grandes dimensiones, y con certeza se puede decir que se lo inventó para desplazar a un rival nada fácil como lo fue el WALKMAN.
La "cultura del casette" simbolizaba un gran desafío. Esas idas a Parque Rivadavia o lugares del estilo en búsca de algún "inconseguible" de seguro habían de tener una mística bestial. O sobre todo esas largas jornadas de escuchar la radio esperando a que pasaran la canción que uno quería, con el dedo sobre el REC del equipo de música preparado, y el casette dentro, para añadir el tema deseado cuanto antes y hacer un "compilado" ciento por ciento manual. Es cierto, las nuevas tecnologías brindan comodidades únicas, y ahorran miles de procesos que antes era inimaginable evadir. Pero esa anestesia no significa que el "dolor" fuera siempre un castigo. A veces el placer excede a los límites del espacio, del tiempo, de la energía, de las ganas, etc. Se trata de sentir ese dejo de añoranza que enorgullece el propio pasado.
Al día de hoy la gran mayoría de la gente camina por la calle con auriculares. Es cierto, tienen dispositivos con memoria incorporada, con cientos de opciones más, y con una batería recargable mediante una entrada de tan sólo 9 voltios. Pero quizá el mundo sería otra cosa si en esa sucesión tecnológica no hubiese aparecido el mítico WALKMAN, que será por siempre recordado. Con humor, nostalgia o lo que fuere, se ganó su lugar.
miércoles, 5 de septiembre de 2012
El liderazgo de Carlitos... ¿o no?
La siguiente es una presentación cuya consigna implicaba combinar la definición de liderazgo según un determinado marco teórico que se trabajó, con algo relacionado con la temática del blog de cada uno. Obviamente, el líder por excelencia de la década de los '90 en Argentina fue... el innombrable.
Etiquetas:
Economía,
Liderazgo,
Política,
Presentación,
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